Psicologa social, psicologo, asistencia psicologica
Delitos sexuales
REVELADORA INVESTIGACION SOBRE LOS VIOLADORES
Jóvenes, padres de familia y maltratados en la infancia
La mayoría tiene entre 21 y 35 años, empleo y una educación media. Los
especialistas dicen que no tienen cura, aunque se los puede tratar.
Claudia Selser. .
cselser@clarin.com
El mito dice que el violador tiene un apetito sexual más desarrollado que el
resto de los hombres. Que son marginales sin empleo y con bajo nivel
cultural. Y que son enfermos psiquiátricos aquejados de una depravación
sexual. Nada más lejos de la verdad.
Así lo muestra un estudio sobre sesenta "Violadores y abusadores sexuales
procesados y/o condenados" por la Justicia Federal en distintas unidades
penitenciarias de Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. La
investigación, realizada por la trabajadora social María Eva Sánz como tesis
de graduación para la carrera de Especialización en Violencia Familiar de la
UBA, traza un sorprendente perfil del violador:
No son solitarios: casi la mitad había dormido la noche anterior al delito
junto a su mujer, después de dar las buenas noches a sus hijos.
No son "viejos verdes": tienen entre 21 y 35 años.
No son vagabundos: al ser detenidos, casi todos tenían empleo fijo.
No son marginales: el 50 por ciento alcanzó la escolaridad secundaria y
universitaria.
El 43,3 por ciento se crió en el seno de una familia con mamá, papá y
hermanos.
El 61,7 por ciento nunca se alcoholizó y el 85 por ciento nunca consumió
drogas.
El 80 por ciento de ellos no tenía antecedentes penales por robo, estafas u
homicidios.
El 55 por ciento del total está preso por violación; el 33% por abuso
deshonesto, y el 11,6% por corrupción de menores. Sin embargo, en la
evaluación forense el diagnóstico de todos ellos fue: "estado psicofísico
normal."
Pero entonces, ¿cómo es la mente del violador? ¿Qué mecanismo mental se pone
en juego para que una persona ejerza sobre otra tal violencia sexual?
Jorge Corsi, especialista en psicología del género masculino y director de
la Carrera de Especialización en Violencia Familiar (UBA), afirma que el
violador no es un "obsesionado" por el sexo ni busca la violación para
procurarse placer sexual. Si viola es porque la violación es, para él, la
forma más acabada de sentir sobre otro el poder de una dominación física
total y de una humillación psicológica extrema.
Para el violador es central que el otro esté indefenso. Por eso no elige
tanto mujeres bellas como inermes: muchas veces las víctimas son niñas,
discapacitadas motrices y mentales, ancianas, mujeres en terapia intensiva.
Se los imagina la versión local de Hannibal Lecter, pero los especialistas
acuerdan en que no existe un cuadro patológico específico del violador. No
son enfermos mentales: sus historias clínicas no revelan un porcentaje mayor
de patología psiquiátrica que los que encontraríamos en la población en
general.
¿Qué tienen en común? El haber padecido alguna forma de maltrato infantil.
En los 60 entrevistados en prisión, surgieron recuerdos de maltrato
infantil: padres y/o cuidadores víctimas de violencia conyugal (58,3%);
padres y/o cuidadores con adicción al alcohol (31,7%); una asociación de
desempleo con bajos recursos económicos para la satisfacción de sus
necesidades básicas (58,3%); haber presenciado violencia (71,7%); y haber
sido sometidos a abusos físicos, emocionales y sexuales entre los 6 y los 14
años (86,7% del total).
Estas humillaciones y abusos extremos les dejaron como secuela un gran odio
y la necesidad de "elaborarlo" a través de la venganza sobre otros tan
inermes como lo fueron ellos. El problema es que, a diferencia de otras
patologías, los violadores no tienen cura. No sólo por falta del tratamiento
adecuado en las cárceles sino porque ellos no sienten culpa por lo cometido.
El médico forense Osvaldo Raffo, quien pasó 40 años en cementerios,
comisarías, morgues y "lugares del hecho", aclara que en estos hombres no
hay "déficit intelectivo": "Yo he conocido violadores que superan la
inteligencia del hombre normal. Todos reconocen la criminalidad de sus actos
pero, al momento de su detención, actúan de formas diferentes, según su tipo
psicológico. Con desenfado, jocosamente, jactándose de ello:'¡Cómo gritaba,
cómo pedía por la madre!' O: 'Leí la crónica policial y los tipos del diario
se equivocaron' en esto o en lo otro. En cambio -agrega Raffo-, otros
manipulan al interrogador si no está bien entrenado: cuentan que fueron
violados, hablan de su adicción a la droga o al alcohol."
Hay tal variedad que los maestros de Medicina Legal suelen dar a los alumnos
el siguiente consejo: "Cuidado cuando, estando frente a alguien que cometió
un delito, se sienten impelidos a ponerse de su lado: es un psicópata."
Otro dicho forense explica por qué los psicópatas aumentan en épocas de
crisis: porque, al no estar custodiados o tutelados por la Ley, se sienten
en libertad de acción para manipular a su antojo a la sociedad.
Fuente : Clarin
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